jueves, 29 de noviembre de 2007

La ría de Cariño y Ortigueira

Hace un par de días, el martes 27 de noviembre, decidí darme una vuelta a primera hora de la tarde por "nuestra" ría, para ver como estaban las cosas.

La idea era empezar por la punta de Fornelos -desde donde se controla perfectamente el tramo medio del estuario- para, posteriormente, ir haciendo paradas en el embarcadero de Sismundi, la playa de Fornos y, para terminar, la playa de A Concha, ya en pleno casco urbano de Cariño.

La tarde no se presentaba muy acogedora en lo climatológico. Viento molesto de NE, aunque con el paso de los minutos fue amainando. A eso de las 18:00 horas, con las caída del día, la brisa era ya casi inapreciable.

En Fornelos comencé constantando que, un año más, ya están aquí los Zampullines cuellirrojos (Podiceps auritus) o Slovenian Grebe, como le dicen los británicos.

En el tramo medio de la ría, y como cada año desde 1992 (16 temporadas invernales consecutivas), ya buceaba el primer ejemplar. Hay que recordar que esta ría es junto a Santoña el único punto de invernada regular de la especie en España.

Además del zampullín, también se sumergían en el canal principal otros invernantes habituales, como la Serreta mediana (Mergus serrator), el Zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis) o el Negrón común (Melanitta nigra), de los que pude contar 11 ejemplares hembras/juveniles. De las otras dos especies anteriores sólo un ave.

También me llamó la atención entre los numerosos limícolas, láridos y anátidas, la presencia de 5 ejemplares de Charrán patinegro (Sterna sandvicensis), así como una bonita Espátula común (Platalea leucorodia).

Cuando ya casi me marchaba, y mientras observaba por el telescopio un grupo de Pato cuchara (Anas clypeata), pude escuchar una especie de ladrido muy cerca de mis pies. Al apartar la vista vi como una nutria estaba a escasos 5 o 6 metros de mi, mirándome atentamente y protestando por mi presencia. O al menos eso fue lo que interpreté yo.

Después de curiosearme durante algunos segundos, y en vista de que yo me disponía a coger la cámara de fotos para inmortalizar la situación, decidió poner tierra -o mejor dicho agua- de por medio e irse nadando plácidamente.

Me fuí a Sismundi, aunque antes tuve ocasión de parar en algunos prados de Feás para ver Zorzales alirrojos (Turdus iliacus), fringílidos varios y numerosas Anthus pratensis como esta:




El embarcadero de Sismundi -situado en esta pequeña parroquia del ayuntamiento de Cariño- es una modesta rampa que finaliza en la ría. Este punto es un lugar idóneo para observar el tercio exterior del estuario, así como el reposadero de Cabalar (que queda justo enfrente), muy bueno para limícolas cuando la pleamar está próxima a su cota máxima.

Desde Sismundi, y como más destacado:

- Un gran grupo de 233 Ostreros euroasiáticos (Haematopus ostralegus). Esta cifra está muy próxima a lo que suele ser el total de invernantes en toda la ría (+/- 10%).

- Un total de 9 Gaviones atlánticos (Larus marinus), todos ellos adultos, integrados en el bando de láridos del posadero.

En el canal nada reseñable, así que como la luz comenzaba a decaer me desplacé a la playa de Fornos, en Figueiroa.

Fornos es un lugar excepcional para el avistamiento de colimbos y patos marinos. Desde la atalaya de punta do Frade -que domina toda la playa y la bocana exterior de la ría- mi amigo Ricardo Hevia y yo habíamos visto días atrás el primer Colimbo grande (Gavia immer) de esta temporada invernal. Pero el martes el viento no ayudaba, y era previsible que las aves se hubiesen desplazado para abrigarse del molesto nordés.

Con todo, un colimbo grande capeaba las rachas de aire y las olas como buenamente podía, mientras trataba de mantenerse en la rompiente. También dos hembras/juveniles de serreta mediana nadaban y alisaban sus plumajes cerca de la batiente.
Así que como la cosa no auguraba más sobresaltos, y para finalizar el día, conduje presto hacia la playa de Cariño por si el nordés había traído alguna sorpresa.

No fue así.

La sorpresa -que no era ni mucho menos nueva- estaba en las dunas, ya que justo al llegar pude ver tranquilamente a la Corneja pía (Corvus albus) -córvido africano- que desde hace meses tenemos deambulando por Cariño. Quienes no sepáis de que ave se trata no tenéis más que subir a la cabecera de este blog, que está "tuneado" con una foto de este mismo ejemplar cariñés-africano.

Ya en el arenal, el clásico bando de láridos que, de tarde en tarde, nos proporciona algunas alegrías. Con la pleamar las cantidad de aves es menor, pero con todo los gaviones no fallan, como estos dos de abajo.



Tampoco suelen faltar los ostreros, con un grupito regular de 5-6 aves tremendamente confiadas. Aunque eso sí, siempre con un ojo alerta...



Las luces del atardecer fueron cayendo sobre el puerto, así que ya no tuve demasiado tiempo para acercarme a ver el bandito de Correlimos oscuro (Calidris maritima) que inverna en el dique de atraque.



Para otro día quedará...

4 comentarios:

Panurus dijo...

Enhorabuena por tu blog José Miguel. Soy Jesús Risueño y alguna vez intercambiamos información sobre la Ría en el anterior avesforum.
Cada vez me animo más a ir fuera del verano, en vacaciones, y merece la pena. Estuve el fin de semana del 10/11 de noviembre pateando todos esos sitios que describes y disfruté del havelda y, en Valdoviño, porrón osculado y focha moruna.
Te seguiré con atención.

Xico dijo...

Moi ameno e interesante. Parabéns

Xico dijo...

Moi ameno e interesante. Parabéns

Xico dijo...

Moi ameno e interesante. Parabéns